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lunes, 22 de noviembre de 2010

Hombres con alcohol, mujeres sin alcohol

Si algún hombre, en algún sórdido ambiente, se acerca a ti y te invita a un buen escocés, un bourbon o hasta una buena ginebra no podrías negarle una copa. Incluso si fuera un desecho social él que se te acercara con cara de estar en una situación lamentable. Cara de necesitar entablar lazos sociales con alguien distinto, que no superior, a si mismo. Además, con una botella de whisky barato en la mano, no podrías negarle un trago para conversar. Incluso en el caso de que fuera un puto mafioso estafador el que te está ofreciendo su mejor reserva de Jhonnie Walker. Ya sabrías que luego intentaría destrozar el recipiente en el cual se encontraba el whisky sobre tu nuca, pero aún así, nunca podrías negarle esa copa.
En cambio, si te encuentras en alguna discoteca intentando, como ocasión extraordinaria, entablar lazos triviales con el resto de seres humanos y se acerca a ti la tímida morena del grupo, con esos ojos color miel. Profundos. Tan profundos que hasta pareces vislumbrar en el fondo de los mismos un leve tono verdoso. Como aquellas playas paradisíacas. Simplemente te mira, te sonríe y se acerca a ti mientras hace un leve movimiento lateral de cabeza. Ese es el movimiento en el que la mujer usa todo su encanto ya que en el momento en el que te sientes en la barra, habrás acabado. Habrás acabado de vivir en el mundo en el que vivías para mudarte a otro completamente nuevo. Lleno de placeres, sudor, pasión, sábanas, dolor y tantos otros sentimientos y detalles que levantan el vello de mis brazos cuando los evoco en mi mente. Pero desgraciadamente, este mundo te arrastra, como la primera vez que pruebas la heroína. Hacia el interior, cada día más al fondo, y cuando te encuentras sumamente sumido en su mas profunda miseria, aparece su nombre al fondo: Amor.

Libro: "Dracula" de Bram Stoker

Película: "Pulp Fiction" de Quentin Tarantino

Serie de TV:  "Castle" de Andrew W. Marlowe

Canción: "El Roce de tu Cuerpo" de Platero y Tú

domingo, 21 de noviembre de 2010

Rodeado...

Y aquí me hallo, eligiendo este día para inaugurar mi blog. He decidido elegir este día porque me siento bien. Bueno, bien es mucho decir creo. Al menos me siento acorde a cómo debería sentirse un joven de 23 años. Uno que aún sigue intentando convencer a esta sociedad de que podría desempeñar una buena labor. Uno que tiene más ambiciones que metros cuadrados su casa. Uno que por algún sucio capricho de la genética posee suficiente coeficiente intelectual como para necesitar una cantidad ingente de información distinta cada día. Información que no puede obtener del circo de humanos de los que se ve rodeado. Información que no puede hallarse en un agujero como este. Debido a estas condiciones, años tras año, mes tras mes, día tras día, hora tras hora y segundo tras segundo mi mente va avanzando a marchas forzadas mientras que mi vida sigue estancada en el mismo lodazal. Ese lodazal en el que es practicamente imposible disfrutar de algún momento de lucidez. Un pantano de cultura donde es imposible encontrar fuentes de la misma. Algún tipo de distracción que haga creer a mi sistema nervioso que algún tipo de canal iónico se está activando en sus queridas extensiones neuronales. Ojala pudiera acabar con esta desesperación que corroe mi cerebro. Sólo si fuera capaz de parar el tiempo. O si pudiera vivir alejado de todo. Solo. Solo en algun lugar con acceso a ese necesitado y ansiado conocimiento sin contacto con el resto de homo sapiens que habitan este planeta. Solo con tiempo para reflexionar sobre todas esas dudas que te abrasan por dentro. Preguntas que te acechan desde que has sido capaz de salir al exterior. Si. Ojala todo eso fuera posible. Mientras, siempre seguiré disfrutando de los placeres que hacen ésta, mi vida, más llevadera. Seguiré levantando ese vaso con whisky con la mano izquierda. Seguiré con la derecha administrando a mis dañados pulmones algo de genética indica para el momento de estrechar lazos con el subconsciente. Este momento que tan placentero es para mi. Puede ser el momento que más disfrute del día. Incluso más que aquellos momentos que dan algo de luz a mi vida depositando algo de información valiosa en mi cerebro. Es el único momento que puedo asentar conocimientos en esa reflexión justo antes de rendir mi mente a las idas y venidas del subconsciente, las mismas que habitualmente (y por desgracia) ya no pasean mi mente por esos lugares de ensueño donde sólamente mi psique tenía el poder suficiente como para diseñar un mundo como el que me gustaría habitar.

Simplemente intento expresar con mis palabras todo lo que pasa por mi mente..

Incluyendo ésta y en cada una de las entradas que haga, añadiré al final un libro, una película, una serie y una canción, que personalmente recomiendo.

Espero que estas pequeñas reflexiones sean interpretadas por una mente madura y capaz de leer tras todos los rasgos de realidad que bañan mis textos, para poder llegar hasta sí mismos.

Libro: "Demian" de Herman Hesse

Película: "Una Mente Maravillosa" de Ron Howard

Serie de TV: "Six Feet Under" de Alan Ball

Canción: "I Want Out" de Helloween